En una ocasión una pareja que se amaba con amor bonito y próximo a casarse. Ella tenía un rostro precioso, sin embargo, fue diagnosticada con una afección invasiva y le deformaría lentamente el rostro. Tratando de no arrastrar al novio en ese evento rehusó casarse; él le dijo: No temas, no quería decirte por miedo a perderte que estoy casi ciego, y esa condición no permitirá verte con la lesión en tu rostro. Se casaron, y como había de suponerse al cabo de unos años la joven murió. Los amigos con dolor preguntaron al esposo, como habría de hacerse ahora estando ciego, y el respondió: Nunca lo he estado, sólo mentí para ella no sufriera creyendo podía despreciarla al cambio de su rostro. Hoy se pregunta una cuanta entrega y sacrificio para mantener el vínculo de un amor verdadero. Es por ello que se acentúa la Preeminencia del amor. “El amor todo lo puede. Es tolerante. No pide nada a cambio…” Este acontecimiento refrenda y da testimonio del Verdadero Amor, capaz éste de llegar al sacrificio y agradar en extensión al ser amado. Vivir en el Amor es gozo y bienaventuranza. Vivamos el amor no importa donde y en quien se aposente….

No hay comentarios:
Publicar un comentario